¿Qué es un horóscopo y cómo se hace?

Carta natal


Todos los detalles referentes a la confección de un horóscopo que se describen en este capítulo no son otros que los esenciales para explicar en términos generales lo que se quiere decir con la palabra “horóscopo” y el mé­todo que se sigue para el cálculo.

Un “horóscopo” es un diagrama o un mapa de los cielos para cualquier momento dado, en el sentido en que lo esta­mos utilizando, el momento del nacimiento.
Este mapa de los cielos en el momento del nacimiento, o la “natividad”, constituye un mapa, por así decirlo, del viaje de la vida de la persona nacida en ese momento, y, si se interpreta adecuada­mente, es tan indispensable para el viajero en esta tierra como las cartas de navegación lo son para el hombre de mar que de- sea hacer un viaje tranquilo y seguro. Nadie puede hacer el mejor uso posible de sus oportunidades en este mundo, mate­riales o espirituales, sin haber estudiado profunda y condenadamente su natividad.

Esto no es una simple hipérbole de un entusiasta, sino un hecho real. Porque el carácter es el destino, y de ninguna otra huma puede un hombre obtener esa visión clara e imparcial sobre su propio carácter requerida para el mejor desarrollo «leí mismo, que por un estudio de estas posiciones de los cuer­pos celestiales que le han conferido las cualidades de disposición y temperamento con las que él se encuentra dotado.
El horóscopo o mapa de los cielos se erige de la forma si­guiente: Suponed que en el momento del nacimiento un ob­servador se encuentra de pie mirando hacia el sur, muy recto, con los brazos extendidos: y trazad una línea imaginaria en ambas direcciones, primero a través de su cuerpo, y la siguien­te a través de sus brazos, de modo que cada línea corte a la esfera celeste en dos puntos. Estos entonces constituyen los puntos cardinales o “ángulos” del horóscopo, como son de­nominados; conocidos respectivamente como Zenit, Nadir, As­cendente y Descendente: si los signos del zodíaco fueran visi­bles, el Signo Ascendente se vería a la izquierda asomándose por encima del horizonte.
La esfera quedaría entonces dividida en cuatro cuadran­tes, y la forma más fácil de representar esto en el papel es tra­zar un círculo con diámetros verticales y horizontales.
    Imaginad, por ejemplo un hombre de pie encima de la Iglesia de San Pablo mirando por encima del Támesis en di­rección a Elephant and Castle. El “Ascendente” se hallaría a su izquierda en dirección al Bank, y el descendente en la di­rección opuesta, Eeet Street way; mientras que el zenit o M. C. (médium coeli) estaría justo sobre su cabeza y el Nadir (I. C., inum coeli) estaría justamente debajo de sus pies.
Este es el armazón o esqueleto del horóscopo, los cuatro brazos o radios dividiendo el círculo en cuatro cuadrantes. Cada cuadrante es dividido de nuevo en tres “casas”, consis­tiendo cada una de ellas en 30° del círculo (algo así como los gajos de una naranja), siendo doce en total. Son numerados en orden rotativo, comenzando con el Ascendente (a la iz­quierda, el punto este si se mira hacia el sur), y continuando por debajo de la Tierra (por ejemplo, en dirección contraria a las agujas del reloj) hasta que se llega al Descendente y luego a través de los cielos visibles hasta que se llega una vez más al Ascendente.

(Una forma útil para recordar las divisiones de un horós­copo es imaginar la esfera de un reloj; comenzar a las 9 en punto y contar hacia atrás).
Horóscopo


Estas doce “casas” como son denominadas y cuya impor­tancia es muy grande, tienen afinidad con los doce signos del Zodíaco; de este modo la primera casa se encuentra en afini­dad con Aries y gobierna la cabeza, la segunda con Tauro ri­giendo la garganta; y así sucesivamente.

Es claro que al dividir así los cielos en doce sectores iguales, dado que el cinturón del Zodíaco atraviesa el cielo del Este al Oeste, tendremos algún grado particular en el vértice o “cúspide” de cada casa. Cuando éstos han sido insertados, se añaden a continuación las posiciones de los planetas, según las “casas” y también según los “signos” que ocupan y el ho­róscopo está completado.
Este es, en breve, el método de confeccionar un horósco­po. En la antigüedad los lugares de los planetas, los vértices de las casas, etcétera, eran sin duda determinados por la ob­servación directa; pero ahora no es necesaria dicha labor por­que la Efemérida Astronómica nos proporciona los lugares del zodíaco de los planetas para el mediodía de cada día, así que es simplemente una cuestión de simple proporción hacer la averiguación para cualquier momento dado.
Del mismo modo también hay “Tablas de Casas”  publicadas para casi todos los luga­res del mundo, de manera que los cálculos que se requieren para erigir el mapa se reducen al mínimo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentar