Extraterrestres nórdicos


Se suele denominar nórdicos a aquellos seres extraterrestres que tienen un aspecto similar a las personas que viven en el norte de europa, es decir, tipo humanoide, altos y cabellos y ojos claros.

A lo largo de la historia, en civilizaciones muy antiguas, se han encontrado referencias sobre la existencia de estos seres parecidos a nosotros y que venían de fuera de la Tierra.
La mayoría de veces se les ha descrito como seres bondadosos que bajaban para ayudar al ser humano en su desarrollo, proporcionándoles herramientas y, sobre todo, conocimientos científicos.

Los mayas fueron una de las civilizaciones antiguas contactadas por los extraterrestres nórdicos, que procedían en gran parte de las Pléyades, cúmulo estelar de Tauro.
De hecho, el calendario maya y sus ciclos astronómicos tenían muy en cuenta la posición de esta constelación para determinar sus cálculos matemáticos.
Otras civilizaciones, como los Incas, también fueron testigos de la existencia de estos seres.

Se dice que el ser humano extraterrestre se originó en la constelación de Lyra y al haber alcanzado un nivel de evolución espiritual y tecnológico muy grandes, se expandió por el resto del Universo, principalmente por galaxias relativamente próximas.

Actualmente les podemos encontrar en planetas que orbitan alrededor de Sirio, en las Pléyades por supuesto, en Arcturus, Alfa Centauri y Andrómeda entre otros lugares.
En nuestro sistema solar hay bases de extraterrestres nórdicos en varias lunas de Júpiter como Ganímedes, Europa o Calisto y en Venus.
En Marte vivieron hace miles de años, pero salieron de allí debido a que las condiciones climatológicas se hicieron muy extremas. Eran extraordinariamente altos, podían superar los 3 metros con facilidad y tenían cabellos rubios claros.
Al haber vivido ya miles y millones de años en diferentes partes del Universo, estos seres han desarrollado características físicas concretas y se han mezclado con otras especies en muchas ocasiones, genéticamente.
En muchas apariciones que se han relatado, se les describe con ojos grandes y alargados, diferentes a los que vemos habitualmente en un europeo común .

Nosotros, los seres humanos actuales y en concreto los europeos, somos descendientes de algunas de estas razas extraterrestres, que nos modificaron genéticamente, mezclándonos con los humanos originarios de la Tierra, descendientes de los homínidos que habitaban el planeta.

En la actualidad los extraterrestres nórdicos nos siguen visitando y observando desde nuestros cielos y a través de sus cuerpos sutiles, ya que no quieren interferir en nuestra evolución, sino ayudarnos sigilosamente para que nosotros mismos aprendamos a completar nuestro desarrollo y manifestar nuestra divinidad interior.