Espiritualidad verdadera

Gota de agua

Vamos a hablar sobre lo que no es espiritualidad:
Hablar emocionadamente sobre lo que es la iluminación no es espiritualidad; ver una pelicula que te dicen que tiene un mensaje muy trascendente, tampoco es espiritualidad; leer un libro que nos cuenta supuestamente la verdad, tampoco es espiritualidad.

Cotidianamente, en nuestra búsqueda espiritual interior, nos dirigimos hacia diversas situaciones que supuestamente nos acercan a la verdad, como las que hemos comentado anteriormente.
Pero algo que esta separado de la verdad, nunca es la verdad.




Pensar sobre lo que es Dios, la espiritualidad y lo trascendente, nunca nos va a conectar con la verdad, sino que es su contradicción.
Estar entretenido con lo que llamamos ocio espiritual, solo es un placebo que nos está retrasando en nuestra verdadera evolución espiritual.

Como decia Krishnamurti, la verdad es una tierra sin caminos y no se puede alcanzarla mediante ningun medio, a través de ninguna doctrina, ni de ninguna organización.
Solo cuando comprendemos esto y en nosotros no hay ninguna clase de búsqueda espiritual y no nos engañamos con las vagas reminiscencias espiritualoides, entonces podemos comprender qué es realmente la verdad.
Solo cuando en nosotros no existe las intereferencias de creer que constantemente estamos tocando la verdad, mediante libros, películas o conversaciones, solamente entonces podemos ver qué hay detrás de todas esas ideas sobre la verdad, que nunca han sido la verdad. Solo entonces podemos vivir espiritualmente.


La paradoja de la iluminación

Al contrario de lo que es asumido por mucha gente, la iluminación no llega como resultado de una búsqueda.
Buscar es la contradicción de la iluminación, puesto que la iluminación llega sola.
Si se persigue, entonces estamos sosteniendo constantemente, consciente o inconscientemente, un pensamiento que se está interponiendo entre nosotros y la vacuidad que ha de existir necesariamente para que sobrevenga el estado en que nos iluminamos.

La iluminación llega como consecuencia de la no búsqueda.
Es un estado en el que ya no se espera nada de la vida, no se tiene ningún deseo, puesto que hemos comprendido que somos parte del Todo y simplemente nos dejamos llevar.
Observamos la belleza de todas las cosas tal cual es.

Margaritas ante el Sol